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Aíto García Reneses cumple 66 años en el día de hoy, pero la celebración y a su vez la felicitación de su aniversario es por partida doble. Don Alejandro cumple la friolera de cuarenta años sentando cátedra en los banquillos y solo es superado por Ranko Zeravica que estuvo al pie del cañón durante cuarenta y cinco años, ahí es nada.

La carrera de Aíto lleva etiquetadas las palabras éxito, incombustible e inquietud y todas ellas cogidas de la mano. Sin ese impresionante curriculum jamás hubiese durado tanto en la élite (obvio por otra parte), y a ello va unido sus ansias por seguir impartiendo pedagogía baloncestística durante tantísimimos años. Además la prueba de la inquietud la tenemos en torno a su renuncia a la selección:En aquel momento nome gustaba la idea de trabajar dos meses al año”.

Otro con semejante hoja de presentación se hubiese retirado mucho antes para vivir de las rentas y de paso tener una jubilación placentera. Pero a Don Alejandro, amante de los grandes retos, le llegó la oportunidad de comandar un nuevo proyecto en Sevilla, una reválida en toda regla para demostrar que aún es el Maestro de nuestros banquillos. Un proyecto arriesgado por el que muchos no apostaban un solo duro y hablaban de nuevo batacazo de técnico madrileño tras el borrón en su hoja de servicios llamada Unicaja y de la que expresaba: “El ser la primera vez que me cesaron en mi carrera demuestra que hasta entonces siempre había tenido una buena compenetración con las directivas".

El comienzo de temporada no fue sencillo y fácil para su Cajasol, el equipo era el farolillo rojo de la Liga Endesa con una sola victoria en diez jornadas. Pintaban muy mal las cosas, y las miradas iban todas dirigidas a Aíto que acostumbrado a lidiar en situaciones límites, se armó de paciencia para inculcar a un plantel algo imberbe su filosofía baloncestística, que una vez asimilada por sus jóvenes cachorros está empezando a dar sus frutos. Unos frutos de los que están brotando sus primeras semillas en forma de tres victorias en los últimos cuatro partidos entre ACB (dos) y Eurocup, consiguiendo la clasificación europea para el Last16.

En esta, su penúltima aventura, porque con una carrera de tal envergadura y duradera no me atrevería a llamarla última, Aíto ha recordado sus primeros pasos como técnico: "Yo era jugador del Barça, también entrenaba al juvenil y un día a la semana al Esparraguera. Creo que lo dirigí uno o dos partidos. No tenía futuro como jugador al haber alcanzado mi techo, así que decidí cambiar a mi otra pasión que era convertirme en entrenador. Tenía muchas ganas de entrenar. Ya lo hacía en el Estudiantes y en las selecciones de minibasket, primero de Castilla y después de Cataluña".

Y recuerda como si fuera ayer que su llegada al Barça no fue fácil, tras su paso por el rival y vecino el Joventut: "Un determinado sector tuvo una cierta importancia en esa hostilidad y estaba disconforme con mi trabajo. La realidad fue que en 30 años el Barça sólo había ganado dos Ligas y en mis primeros cinco años ganamos cuatro".

Tampoco se olvidó de su regreso a la Penya, después de dieciséis temporadas en el Barcelona, para devolverla al lugar que merecía en nuestra liga: "Entre todos lo conseguimos. Superamos un mal inicio y empezaron a despuntar los jóvenes. Rudy, Ricky, Ribas... y también veteranos como Paco Vázquez, que ayudó mucho. Fue un retorno a la esencia del baloncesto. Fue algo parecido a mi época en el Cotonificio".

Quizás muchos le achaquen el no haber ganado la Euroliga tras sus seis presencias en la Final Four con el Barça, pero sea como fuere todos o casi todos estaremos de acuerdo en que estamos ante el mejor técnico nacional que ha dado nuestro baloncesto, quizás Antonio Díaz Miguel este a su altura por aquello de la nostalgia y de los grandes éxitos que nos dio cuando en nuestro basket era un hito conseguir algo, y a buen seguro que muchos de nosotros independientemente de nuestros colores hemos disfrutado con el gran baloncesto que han practicado algunos de los equipos que él ha dirigido y que con paciencia y tiempo quizás podamos gozarlo también en Sevilla.

¡¡¡Gracias y a la vez felicidades Maestro, por estos 40 años!!!

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