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En 1992 Dennis Rodman no llevaba el pelo de colores, su cuerpo no estaba inundado de tatuajes ni piercings, y no había llegado a su cenit como personaje un tanto glamuroso y/o excéntrico. Pero sin todo aquel atuendo era igual de efectivo en sus labores defensivas y reboteadores bajo en halo de los Bad Boys, maestros del otro baloncesto.

Ese mismo año, el 4 de marzo, los Pistons se medían a los Pacers con un Palace de Auburn Hills que contó con 21.454 espectadores en sus gradas para presenciar las peripecias de un equipo venido a menos por el paso del tiempo y por la lenta pero inexorable pérdida de talento.

Como era habitual en los esquemas de Chuck Daly la voz cantante la llevaba Isiah Thomas seguido de Joe Dumars, dejando todo el trabajo sucio y oscuro para Dennis Rodman, que se movía en esas lindes como pez en el agua. ‘El Carpanta de los Rebotes’ fue básico en aquellos Pistons campeones, al igual que lo fue en los Bulls, por su rol ‘secundario’ de autentico lujo, y consiguió aquel día el mayor número de rebotes de su carrera con ¡¡¡34 capturas!!! Ahí es nada.

Rodman volvió loco a todo el roster interior de Indiana con 18 rebotes ofensivos y cerrando su propio aro con 16 capturas defensivas, a los que añadió 10 puntos, 3 asistencias y 2 robos en 45 minutos de juego, en la victoria de su equipo por 110-107, en el que todo el quinteto local igualó o superó los dobles dígitos en anotación.

'El Gusano' acabaría la temporada como máximo reboteador con 18,3 capturas de media.

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