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Al contrario de lo que se pueda llegar a pensar, el número favorito de Michael Jordan no es el 23, al menos durante su infancia. A Michael le gustaba el 45, el número con el que jugaba su hermano mayor Larry en la High School. Pero al coincidir con su idolatrado hermano en el instituto no podía portar el mismo dorsal, así que como siempre pensó que su hermano tenía grandes cualidades para el baloncesto y él se conformaba con ser la mitad de bueno que él, dividió 45 por la mitad (22.5) y en el redondeo decidió llevar el 23.

Así que durante toda su carrera, a excepción de los Juegos Olímpicos en el que portaba el 9 y en la temporada 1995 en la que durante algunos partidos se enfundó el 45, el número 23 siempre fue el fiel compañero de Michael.

Sin embargo, hubo un día excepcional en la carrera de Jordan en la que no lució su inseparable 23 debido a una anécdota un tanto curiosa. El 14 de febrero de 1990 los Bulls jugaban en la cancha de Orlando Magic, y al parecer unos fans de ‘Air’ lograron colarse en el vestuario de Chicago y llevarse como recuerdo el atuendo del superhéroe de los Bulls.

Esta gran contratiempo (gran error viajar con tan solo una camiseta) hizo que los utilleros de Chicago no tuvieran tiempo de respuesta para conseguir otra camiseta para Jordan con su 23, y Michael tuvo saltar a la pista del Orlando Arena con el dorsal número 12 y sin su nombre en la camiseta.

Pero como el hábito no hace al monje, Jordan firmó una actuación colosal con 49 puntos (21/49 TC), 7 rebotes, 2 asistencias y un tapón que no le sirvieron a Chicago para llevarse el triunfo. Orlando tuvo esa noche a seis jugadores por encima de los dobles dígitos en anotación, siendo la pareja Terry Catledge (34 puntos) y Reggie Theus (28 puntos) los más destacados en la victoria de los Magic por 135-129, en un partido que necesito de una prórroga.
         

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