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Pablo Laso está herido de muerte desde el pasado verano, así de simple y de sencillo. Todo este tiempo solo se ha ido desangrando lenta y paulatinamente sin que nadie haya hecho el intento de taponar la hemorragia, ni desde el club lanzando un mensaje claro y contundente de apoyo absoluto hacia su entrenador (imposible por otra parte puesto que Katsikaris era el elegido para sustituirle y solo el querer ahorrar dinero en el finiquito de Pablo deshizo la operación), ni el propio Laso presentando su dimisión antes los hechos acaecidos (los malos resultados deportivos del pasado ejercicio, el despido de sus ayudantes o no cortar ni pinchar en los nuevos fichajes). Hasta ahí todo más o menos ‘normal’ y no cuento nada nuevo que no sepáis.

Bajo esas circunstancias y con un matrimonio, Madrid & Laso, roto y sin ningún síntoma de recuperación salvo alguna noche de pasión y desenfreno en forma de título grande empezó la temporada con el título de la Supercopa bajo el brazo, y de la mejor manera posible, apabullando al eterno rival, el Barça. Eso hizo que el herido cogiera oxigeno y comprará algo de tiempo hasta el mes de febrero, es decir, hasta la Copa del Rey. Pero los acontecimientos están precipitándose de forma rauda y la herida no hay forma de curarla o al menos taponarla.

Está claro que uno de los males de este Madrid está en la defensa. Un equipo al que el pasado curso se le alabó su excelencia ofensiva que venía precedida de una gran defensa que muy pocos reconocían por el brillo que dejaba la orquesta madridista ofensivamente hablando. Pero este año con el cambios realizados en la plantilla el equipo ha perdido capacidad defensiva en el 1vs1 y atléticamente hablando. Las salidas de Draper y Darden, dos grandes perros de presa, y de Slaughter con pie y medio en Maccabi ha deteriorado muy mucho el entramado defensivo de Laso, acostumbrado a montar su telaraña en base a la capacidad atlética de esos jugadores y de los que hoy en día ya no dispone. Tiene otros mimbres: Maciulis y Nocioni por ejemplo, jugadores con un perfil defensivo distinto. Son jugadores de equipo y táctica, es decir, hombres que bajo la filosofía de Pascual u Obradovic si rendirían en el aspecto defensivo, pero en este Madrid de Laso no, puesto que están obligados a realizar ayudas muy largas a los bases y escoltas y no tienen piernas y agilidad para ello. De ahí que los exteriores rivales se sientan muy cómodos para anotar de tres.

Luego podríamos hablar de lo mal hilvanado que está el equipo en ataque, acostumbrado a tirar del talento ofensivo de sus exteriores como única y casi exclusiva arma, llegando a abusar en exceso del tiro de tres. Casi siempre se ha tirado de la inspiración de los Rudy, Llull, Chacho y en menor medida Carroll, dejando migajas para el resto de jugadores a excepción de Felipe Reyes. Y así lógicamente es muy difícil sorprender después de cuatro temporadas a tus rivales, y máxime cuando dos de tus hombres fetiche no están físicamente al 100% (Rudy y Sergio Rodríguez). Entonces nos encontramos con el hándicap del plan B, ese mapa de ruta que nunca se ha tenido y que en las grandes citas se ha echado mucho de menos. No es lógico que un equipo que cuenta con Ayón y Bourousis se les nutra de tan pocos balones.

Y por último la fe. A esta plantilla se le nota hastiada, languidecida, como si hubiesen obtenido una borrachera de títulos importantes, cuando es todo lo contrario. El equipo transmite malas sensaciones, un tufillo a depresión galopante muy preocupante. Y ahí Laso poco puede hacer o aportar ya que los mentideros madridistas apuntan a que  la plantilla dejó de creer en él tras el descalabro de la pasada Final Four ante Maccabi.


Una vez que el mal está hecho, ambas partes (club y Laso) tienen el mismo grado de responsabilidad, solo queda esperar el día y la hora en la que se produzca la rescisión del contrato de Laso y la llegada del nuevo entrenador, el cual ha sido filtrado apresuradamente a la prensa amiga o afín con el vil propósito de dejar a Laso en una situación más que comprometida, y el elegido es Sasha Djordjevic que curiosamente desbanca a Katsikaris, la opción número uno hasta hace bien poco.

Este tipo de volantazos sin sentido me hacen pensar que la planificación del club es la de la improvisación y la de moverse por impulsos o modas, y me explico. En verano el elegido era Katsikaris, y ahora quien más suena en las quinielas es Djordjevic porque cuajó un grandísimo Mundial al frente de Serbia. ¿No debería seguir siendo Katsikaris el número uno? ¿No tiene las mismas cualidades/defectos de hace unos meses? ¿Por qué se elige ahora a Sasha en detrimento de Katsikaris? Sinceramente porque está de moda y  las altas esferas del club se mueven por las encuestas y demás similitudes y denotan que Sasha es el predilecto de buena parte de la afición.

Vaya por delante que Djordjevic me gusta y mucho, pero me chirria mucho que por un puñado de partidos de un Mundial ahora tenga las cualidades idóneas para dirigir a todo un miura como es el Madrid. ¿Qué tiene carácter ganador? Sin lugar a dudas. ¿Qué comprende cómo piensa y actúan los jugadores? También. Pero el principal hándicap que podemos encontrar es la lucha de egos a la que se podría llegar si se produjese su desembarco. ¿Le darían manga ancha para hacer y deshacer a su antojo? ¿Le dejarían tener la suficiente autoridad para sentar a un jugador en el banco como por ejemplo hizo con Krstic? ¿Chocaría su carácter con los Rudy, Llull…?

Mención aparte para la motivación, aspecto que es uno de los puntos fuertes del serbio. No llego a entender que un deportista de elite necesite un motivador para jugar mejor o ganar partidos/campeonatos. ¿No son capaces de motivarse por sí solos? ¿No es suficiente motivación practicar de manera profesional el deporte que amas y el ganar partidos? El jugador necesita alguien que les guíe desde el banquillo táctica y técnicamente, pero de ahí a que un entrenador tenga que buscar la fórmula para estimular al jugador…

Echando la vista atrás, recuerdo que la lucha de egos entre Messina y jugadores hizo saltar todo por los aíres, y por esa simple cuestión el espíritu más conciliador de Katsikaris encajaría mejor en una plantilla que necesita el cambio de entrenador más pronto que tarde, sin pasar por alto que el club podría optar por la opción más barata, poner a Tabak o Chus Mateo al frente del equipo.

4 comentarios :

  1. Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes:
    1) La gente habla de como se va a destituir a un entrenador por 4 derrotas, yo creo más bien que si por casualidad eso fuera asi (la destitución) sería porque a día de hoy, gane o pierda, no hay equipo que no le pinte la cara al Madrid y se lo haga pasar bastante mal.
    2) Laso no aprende, sus defectos son los mismos en el primer proyecto que en el 4º con muchos jugadores diferentes. No defiende bien (salvo ese periodo la temporada pasada que fue mas o menos hasta enero y no hasta el fin de la racha de victorias), No saca partido a sus interiores, sean cuales sean. Siguen jugando "los de siempre" y sienta a gente sin sentido alguno con respecto al rendimiento del partido, y en los últimos partidos mucho menos, pero abusan del triple y mas cuando están las cosas igualadas.
    3) Creo que los jugadores nunca han creido en el, mas bien era su entrenador "idoneo". Recuerdo a Llull jugarse bolas tras un tiempo muerto cuando no aparecia ni en la jugada de su entrenador o hacer mas caso a las palabras de Rudy que a las de Laso.
    4) Ahondando en la defensa, Draper, Darden y Marcus son bastiones en eso no te lo niego, pero no hacen que te metan 12 puntos menos por partido (comparando este año con el anterior), ni tienen disculpa que cojan 4 rebotes seguidos en defensa con Mejri, Ayón o Nocioni, ni si contra un equipo las tienes tiesas, no cambias ni el esquema defensivo, ni a ningun jugador, permitiendo que sigan tirando la mayoría de las veces solo... Eso no depende de los 3 norteamericanos del año pasado
    5) Lo de Djordjevic e incluso lo del despido de Laso, son solo rumores y según tengo entendido el Madrid lo tiene más chungo con el Griego (que no imposible) simplemente porque en verano le dejaron con la miel en los labios y sin equipo y está esperando al Valencia o cualquier otro equipo "grande", entonces se nos "vende" a Sasha, exjugador del equipo con sangre en la venas y coj... que es lo que quiere la afición por ser todo lo contrario a este Laso hipercabezota, que no cambia ni un apice a pesar de estar en el candelero desde este verano...

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    1. Cierto. Es más por la sensaciones que por el número de derrotas.El Madrid 'huele' muy mal en las últimas semanas y ese fuego no tiene pinta de ser sofocado, de ahí que suene la destitución de Laso cada vez con más fuerza.
      Algunos defectos, como la defensa, pareció corregirlos el pasado curso pero fue solo a rachas.
      Yo creo que hasta la F4 de Milán si creían en él al sentirse muy comodos en su filosofía de juego ofensivo.
      No estoy de acuerdo contigo. Los tres que no están hacian que al Madrid le anotasen menos por su capacidad atletica que cubrían más agujeros atrás. Draper siempre fue fundamental defensivamente hablando en el tercer cuarto por poner un ejemplo.
      No es que lo tenga más chungo con Katsikaris, simplemente tras el Mundial está más de moda Sasha y ya sabemos como funciona el Madrid...

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  2. Creo que el Madrid de Laso murió en Milan, esa derrota contra Maccabi cuando absolutamente todo estaba dispuesto para ganar Euroliga fue absolutamente demoledora, es de esos partidos que marcan a fuego a enternador y jugadores.

    El Madrid post Final Four ha sido como un veterano que vuelve de la guerra a casa aparentemente indemne, pero que en cuando ve una situación complicada de repente afloran todos sus miedos.

    ¿Se puede reponer Laso a todo lo vivido? yo creo que el punto de no retorno se cruzó hace tiempo para Laso.

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    1. Meladius.
      Estoy totalmente de acuerdo contigo. Aquello marcó un antes y un después en la era Laso.
      No le falta ni un punto ni una coma a tu comentario
      Un saludo

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