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El segundo partido de la Supercopa se acabó bien pronto, en diez minutos. El ‘Súper’ Barça como ya lo califican algunos, aniquiló a un Baskonia en reconstrucción total por 16-31(Abrines, Doellman y Oleson anotaron 27 de esos 31 puntos). Después de ese primer acto los siguientes 30 minutos fueron un homenaje azulgrana, y Pascual pudo disfrutar de su 17ª final consecutiva desde que dirige la escuadra culé.

Laboral Kutxa, que cuenta con siete jugadores nuevos y Crespi que también se estrena en Vitoria, tiene mucho trabajo por delante para conformar un equipo con todas las letras, y estos partidos (perdónenme sus aficionados) aún les vienen muy grandes, y eso tiene que escocer cuando aún se recuerda los tiempos en los que los baskonistas luchaban por los títulos.

En el Barça la sinfonía estuvo fina como el coral, con siete jugadores en dobles dígitos de valoración: Doellman (9 ptos + 5 rebs + 3 asist), Abrines (16 ptos con 4/7 T3), Navarro (14 ptos con 4/6 T3),  Pleiss (7 ptos + 6 rebs), Oleson (11 ptos + 3 rebs) y Tomic (6 ptos + 7 rebs), destacando sobremanera Satoransky con 15 puntos, 5 rebotes y 20 valoración, dando la impresión que lleva toda una vida jugando en el Barça.

La valoración final deja muestras inequívocas de lo que fue el partido: 56-114… Pero no se dejen engañar, esto no es como empieza sino como acaba, pues recuerden que la pasada temporada hubo una historia llamada Real Madrid que parecía un cuento de hadas y todos ustedes conocen el desenlace final de aquel relato.

En resumidas cuentas, Crespi tiene muchas horas de trabajo por delante (Heurtel -17 ptos, 3 asist y 5 rebts- y San Emeterio -11 ptos y 4 rebts- serán sus hombres fetiche en las primeras jornadas) y el Barça asusta, no lo obviaré, pero una temporada da mucho de sí y los balances ‘contables’ en basket se realizan a final de curso.

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