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Ibaka o Mirotic, he ahí el quid de la cuestión, pero la realidad dista mucho de ese debate. Para muchos medios el tema es Mirotic vs “la mano que mece la cuna”, que por todos es conocida. Esa mano que entre bambalinas mueve los hilos de muchos medios y estos como los más complacientes súbditos no se atreven a morder la mano que le da de comer.

¿Por qué esa falacia entorno a Mirotic? ¿Por qué se arremete contra el jugador del Madrid sin demasiados argumentos de peso? Parece ser que para la “mano que mece la cuna” no hay medias tintas, o a su lado o en su contra, y ahí ciertos medios prefieren estar posicionados en el lado fuerte de la cadena. ¿Por qué ese posicionamiento? Resulta obvia la respuesta, si se muerde a la mano que te alimenta el coto se minimiza de tal modo que se pierde la ‘guerra’ de las exclusivas y noticias de la selección en este mundillo tan voraz, es decir, la ley de la jungla elevada a la máxima potencia, solo los fuertes sobreviven y el fin justifica los medios adulando a “la mano que mece la cuna”.

A Mirotic se la han hecho reproches de toda índole, y dos de los más Top es su renuncia el pasado verano al Eurobasket junto con no decir alto y claro su deseo de jugar con España. Esas han sido las principales coartadas de muchos medios para atacar al jugador del Madrid y de paso dejar bien claro que la palabra democracia en este país es un término que sobre el papel queda muy bonito, pero que desgraciadamente en la práctica no existe. Porque si aún alguien piensa que la libertad de expresión existe en este país está algo confundido, las líneas editoriales se mueven por intereses y muy pocos se atreven a llamar a las cosas por su nombre, solo aquellos que aún creen en el periodismo auténtico. Aquel que solo busca y publica la verdad, aquel que se nos sirve con cuentagotas, aquel que está casi arrinconado porque la verdad no interesa y es mejor dar de lado esa parte de la película por culpa de los intereses bastardillos.

Todos sabemos que otros jugadores españoles renunciaron en el pasado, no hace falta dar nombres, y no ocurrió nada a nivel periodístico, o más bien si, se justificaron las ausencias hasta la saciedad para convencernos que era lo lógico y normal ante la acumulación de partidos u otras cuestiones, que ningún caso son justificables a excepción de una lesión. Y digo que no me valen esos alegatos porque a Mirotic no le sirvió el pasado verano seguir el mismo guión que otros jugadores habían escrito en su día. Con ello quiero decir que se debe tener el mismo rasero de medir, y si fulatino o menganito no quiere vestir la camiseta de nuestro país un verano me parece perfecto, pero entonces que no nos cuenten mentiras o quieran confundirnos con excusas grandilocuentes desde algunos sectores periodísticos para complacer a “la mano que mece la cuna”.
Foto 20minutos.es
La otra coartada era fustigar a Mirotic con sus medias tintas en torno a vestir la camiseta de nuestra selección, indicando su poca predisposición y de paso vender la  ‘excitación’  de Ibaka por jugar en la ÑBA, y así echar a los perros a Nikola. Pero hace un par días esa estratagema quedó desenmascarada por el propio Mirotic cuando dijo: “Quiero jugar con España, la FEB debe decidir”. El ala-pívot instaba a la Federación y no a Orenga, por si alguien dudaba de quien corta el bacalao, a que declinase la balanza con argumentos de peso, que en este caso solo deberían ser meramente deportivos y entonces serían de lo más loable porque para gustos los colores.

Desde ese prisma, el deportivo, deberían asentarse las bases del debate Ibaka o Mirotic, en hablar alto y claro del porque se prefiere al congoleño y no a Nikola, y no querer hacer del hispano-montenegrino el malo de la película sin lógica y razón, mandado a los emisarios a colgar el cartel de ‘Se busca a Mirotic’ para así justificar una decisión difícil y que desde esa gran mentira resulta más fácil de argumentar.

Ahora que las coartadas han sido desenmascaradas, no se ha perdido el tiempo en buscar nuevas teorías conspiratorias, y las que llegaran, contra Mirotic para seguir besando “la mano que mece la cuna”, y así presentar un alegato de inocencia ante la opinión pública, los aficionados, cuando sea Ibaka el elegido ante una decisión que si fuera meramente deportiva haría que los aficionados tuvieran el corazón ‘partío’, y de ese modo desviar la atención sobre otra cuestión, el frenazo de la FIBA para que Nikola y Serge jueguen a la vez con España.

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