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Desde hace tiempo se viene rumiando o pidiendo desde algunos sectores, cada vez con más insistencia, la posibilidad de convertir la Liga Endesa en una liga cerrada, es decir, una competición en donde no haya ascensos ni descensos y en donde nos sepamos de carreterilla temporada tras temporada los equipos que la conforman, salvando las distancias, al más puro estilo NBA. Es más, queramos o no, en los últimos años está siendo una competición cerrada al no poder los equipos de la Adecco Oro ganar en los despachos lo que se han ganado sobre el parquet por las exigencias económicas tan desorbitadas de la ACB.

El debate está ahí y seguirá estando, al menos en su momento cuando sonó con más fuerza esa posibilidad enseguida hubo un fuerte movimiento en las redes sociales para discernir cuál de las dos opciones era la más idónea, si la que conocemos ahora con sus defectos y virtudes, más por arreglar o pulir que elogiar, u optar por romper la baraja y darle un giro brusco a la competición.

Está claro que cualquier opción, como cualquiera de la vida cotidiana, tienes sus ventajas e inconvenientes y a groso modo podría decirse que la liga cerrada sería para los más fuertes económicamente, dando así mayor estabilidad financiera a la liga, pero a su vez la competición estaría falta de chicha o suspense, aunque ahora también lo esté por lo comentado en este otro artículo, y como el movimiento se demuestra andando pasaré a dar algunos esbozos, ventajas e inconvenientes,  de cómo podría ser una competición cerrada, y que a buen seguros vosotros, los lectores, añadiréis más y desde aquí os animo a ello.

Mayor estabilidad deportiva y económica, aunque con matices.

Está claro, o al menos se le presupone, que al no haber descensos los clubes más modestos podrían trabajar con mayor tranquilidad de cara al futuro, y por tanto los entrenadores no tendrían que soportar jornada tras jornada el apretado nudo de los resultados sobre su cuello, con lo cual se podría apostar por un proyecto deportivo más a largo plazo sin mirar la tabla clasificatoria.

También está el tema económico al que también se le presupone que daría mayor consistencia a la liga y sobre todo a los actores principales, es decir, jugadores y cuerpos técnicos, que verían de esta manera como no se les adeuda ninguna de sus fichas ya que para formar parte de esta liga necesitarían dar una serie de garantías económicas que, insisto, presuntamente harían que nunca se dieran el tipo de situaciones que actualmente vivimos día sí y día también en los clubes con los adeudos de las nóminas o que los jugadores se fuguen a otras ligas, como ha ocurrido esta temporada, ante los impagos producidos.

Apostar por los jóvenes valores y dar de lado al producto importado.

Otra de las hipótesis barajadas es esta. Al encontrarnos con una liga sin premuras u agobios deportivos quizás los entrenadores tendrían la valentía u osadía de apostar por los jóvenes talentos de nuestras canteras en lugar de jugadores foráneos o con pasaportes exprés. Si tampoco lo hiciesen bajo este modelo, ¡apaga y vámonos!

Desde cierto sectores de los clubes se vende que se apuesta por el jugador foráneo o ‘comunitario’ por la premura de los resultados deportivos, pues se necesitan jugadores ‘consagrados’ y no experimentos a largo plazo a los que hay que moldear con mimo y esmero teniendo muchísima paciencia para obtener los frutos deseados. Con este tipo de competición no habría coartada posible para no apostar descaradamente por jugadores como Dani Diez, Todorovic, Alex Abrines… por poner algunos ejemplos.

Equilibrio a la competición

Los puntos anteriores, estabilidad económica y apuesta por la cantera, podrían desembocar en una competición, salvo excepciones, mucho más equilibrada en el aspecto deportivo a medio/largo plazo al no verse los clubes participantes con la imperiosa necesidad de vender para cuadrar cuentas. Aunque siempre estará el famoso señor Don Dinero que todo lo puede y todo lo vence para convencer al pez más pequeño para que venda a sus ‘crías’.

¿Qué ocurriría con la Adecco Oro?

Dicen o se comenta que quedaría como una liga de desarrollo, volvemos a las comparaciones odiosas con EE.UU., sería una cantera de ‘élite’ para los clubes ACB, aunque habría que profundizar mucho en este aspecto para considerar o conseguir que esta categoría fuera la cantera de la Liga Endesa, porque muchos equipos no verían con muy buenos ojos ser segundo plato y podrían incluso plantearse cerrar el ‘quiosco’.

La liga cerrada sobre el papel queda maravillosamente bien, pues parece perfecta o roza la perfección, pero se obvia algo muy importante como es la esencia del deporte, competir por conseguir unas metas o logros, y en este tipo de competición que se pide a gritos desde muchos sectores, ¿qué esencia se encontraría en una liga tal índole?, ¿qué emoción tendría una liga así? Solo se lucharía durante la primera vuelta por entrar en la Copa del Rey y luego a vivir de las rentas, y ver como solo unos cuantos se juegan el título liguero, un título, que dígase de paso, cada vez más es tristemente cosa de dos… Pues mi inteligencia no alcanza más allá para imaginar una competición atractiva desde su comienzo hasta su final.

Además si criticamos con insistencia el tema de las Licencias ‘A’ de la Euroliga, que premian sin ningún pudor en muchas ocasiones a quien no merece jugar la máxima competición europea, ¿no se estaría haciendo lo mismo con este tipo de competición? Se estaría premiando a los que si tienen la viabilidad económica necesaria pero por el contrario se perjudicaría a quien se gana sobre el parquet, con su esfuerzo, lucha y entrega, el estar entre los más grandes.

Por tanto, se habla muchísimo, a voz en grito, de crear una liga cerrada, e incluso los dirigentes lo vociferan con orgullo y pasión, los que se ven dentro del ‘tinglado’ al 100%, pero no piensan en la situación de aquellos clubes que las pasarían canutas para entrar a formar de esa liga o yendo más allá que ni siquiera pudieran optar a ella, porque es lógico que todos querrían estar, con lo cual antes de lanzarse a la piscina habría que meditar muy mucho la cuestión y sentar unas bases solidas de todas las estructuras de nuestro baloncesto para posteriormente crear la liga solicitada con un sistema de competición muy muy atractivo, que a fin de cuentas es lo que le da la pimienta al deporte… No se puede construir una casa por el tejado, o pedir una situación sin pensar en los demás.

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