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Drazen Petrovic era un genio, y los genios  alcanzan la inmortalidad de forma prematura por esa extraña impaciencia que muestran por alcanzarla, cuando esta vida se les queda pequeña… 

LA LEYENDA 
Drazen Petrovic estaba predestinado a ser un crack de basket a pesar de que sus padres se opusieron obstinadamente contra el deporte de la canasta y le insistieron hasta la saciedad por la música y más en concreto por la guitarra española.  Pero esa, solo fue una pequeña piedra en el camino, ya que el verdadero obstáculo lo encontró en un doctor que lo declaró no apto para el baloncesto por una malformación ósea en su cadera. Paradójicamente esa malformación se convirtió años después en el secreto de su habilidad en el dribling.

Su carisma estuvo siempre fuera de toda duda y le convirtió allí por donde pasó en el líder indiscutible de todos los equipos en los que militó. Su pequeña Sibenik pronto se le quedó diminuta y sus habitantes lloraron su marcha a Zagreb, para dejar a un lado sus duelos fratricidas con su hermano Alexander, el líder de la Cibona hasta la llegada de Drazen. Junto a su hermano y con Novosel en el banquillo, la Cibona dominó el basket yugoslavo y europeo.

La voracidad de Drazen era de tal magnitud que fichó por el Real Madrid en busca de nuevo retos, títulos y gloria personal. Desgraciadamente para los seguidores blancos su paso por el Madrid fue fugaz y efímero, y al cabo de un año abandonó la casa blanca para embarcarse en el mayor reto de su vida deportiva, la NBA.

Los Portland Trail Blazers le recibieron con los brazos abiertos, pero su estancia en Portland fue un calvario para el gran genio debido a la falta de oportunidades y confianza. Pero si por algo se caracterizaba Drazen era por su espíritu de lucha y por una única idea: “ser el mejor a cualquier precio”. Con esas premisas Drazen aterrizó en New Jersey y bajo la tutela de Chuck Daly destapó el tarro de las esencias para no solo encontrar un hueco en la mejor liga del mundo, sino para convertirse por meritos propios en uno de los mejores escoltas de la liga.

Petrovic era intrépido y descarado sobre la cancha, capaz de sacar de sus casillas al más tranquilo de sus rivales, llegando incluso a ser odiado por las aficiones rivales… Todo formaba parte de un plan estudiado al milímetro para llevar a su equipo a la victoria: ¡era el espectáculo Petrovic!.

Esas formas de actuar y jugar provocaban muestras de desprecio y admiración por igual. Sabonis declaró que era despreciable y Corbalán se manifestó en términos similares. A Drazen le daban igual ese tipo de comentarios, él solo se encogía de hombros y decía: “si jugase en sus equipos me comprenderían”.

En su vida cotidiana Drazen mostraba una cara diametralmente opuesta a la exhibida sobre la cancha, nada que ver con la de líder insolente. Su voluntad de hierro y tesón le llevaron a trabajar más que los demás, a entrenar el doble que sus compañeros y ser el único que tenía la llave del pabellón para poder entrenar a cualquiera hora. Esas virtudes le encumbraron a ser conocido como el mito que es hoy en día. En definitiva,  la definición de leyenda del baloncesto debería venir acompañada de la foto de Drazen Petrovic…

EL GENIO DE SIBENIK O EL MOZART DEL BASKET 

Conocido como el Genio de Sibenik o el Mozart de Basket, sobrenombre que le ‘encantaba’ a Lolo Sainz tras sufrir todo su talento una y otra vez cada vez que el Madrid se enfrentaba a la Cibona, Petrovic se caracterizaba por ser puro talento ofensivo sobre una pista, nunca exento de muchísimas horas de entrenamientos cuando los focos se apagaban y sus compañeros preferían ‘vivir la vida’ antes que machacarse un par de horas más puliendo sus talentos.

Su manejo exquisito de balón junto con una depuradísima técnica y tiro casi infalible desde cualquier posición hacían de él una constante amenaza para las defensas rivales, sin obviar su magnífico uno contra uno así como su excelente visión de juego.

LO QUE DIJERON DE ÉL 

Michael Jordan: “Fue emocionante jugar contra Drazen. Cada vez que compitió lo hizo con una actitud agresiva. Tuvimos grandes batallas que por desgracia fueron pocas. Fue uno de los pioneros de los jugadores europeos y tener éxito en EEUU”.

Lolo Sainz: “¿Cómo parar a Drazen Petrovic?, evidentemente hay que jugar un buen partido y.. ¡rezar!”.

Arvydas Sabonis: “Le considero un jugador despreciable”.

Nacho Solozábal: “Fue un jugador genial, innovador, con un grandísimo talento individual. Su 1x1 y su tiro le permitían superar cualquier defensa. No obstante su carácter le jugó malas pasadas. Era muy provocador con los rivales y ello le generó algún que otro problema”.

Iturriaga al conocer su fichaje por el Real Madrid: “No sé si le estrecharía la mano al encontrarle”.

José María Margall: “Lo vi jugar por primera vez en Sibenik. Cuando llegamos al pabellón vi un niño de quince años que no paraba de meter puntos. Vi que era imparable, con muchos fundamentos. Tenía una parada con tiro que luego serviría de ejemplo para otras generaciones. En la pista quería ganar como fuera y si hacía falta te pisaba, te agarraba, te pegaba…”.

Fernando Martín: “Estoy francamente satisfecho por la llegada de Drazen, es un gran jugador, y gracias a su inteligencia corregirá su a veces irritante comportamiento”.

Johnny Rogers: “Era un ganador nato. Siempre le respeté por su ética de trabajo y profesionalidad. Nunca vi a nadie como él perfeccionando y entrenando su tiro. Clifford Luyk era el encargado de ayudarle en esos entrenamientos en solitario recogiendo los balones que en un 90% de las veces acababan acariciando las redes de la canasta. Tenía mucho talento, pero mentalmente era más fuerte aún, con mucho orgullo y ambición… Era un tipo alegre, positivo y siempre esbozaba una sonrisa”.

Epi: “Petrovic era un jugador muy duro, psicológicamente hablando. Intentaba desestabilizar a sus rivales más allá del juego, se reía en los momentos buenos, hacía gestos, condicionaba a los árbitros… Siempre intentaba sacar de sus casillas al rival y de esta manera lograr todas la ventajas posibles”.

Aíto García Reneses: “Petrovic tiene bula. Simplemente los árbitros le dejan hacer. Una vez dio seis pasos, le protesté al árbitro y me respondió: ‘Claro que son pasos, pero si los demás no lo pitan, no seré yo el primero en hacerlo’”.

Reggie Miller: “Petrovic no merece jugar el All-Star”

Zeljko Pavlicevic (ex entrenador de la Cibona): “Fue el jugador idóneo para cualquier entrenador. Quería entrenar siempre, deseaba ganar todos los partidos y meter más puntos. Con él en cancha el resto de sus compañeros parecían mejores. Fue un enamorado del basket, de su vida”.


Aleksandar Petrovic: “Con quince años ya era un buen jugador, pero tenía un tiro horrible. Hasta tiempo después no logró ese lanzamiento a canasta por el que se le conoció. Y ya pueden imaginar cómo lo consiguió. Todo el mundo coincidía, otros chicos eran mejores que él, pero nadie trabajó tanto como Drazen. Está claro que hace falta talento, pero el trabajo fue la clave”.

Maradona: “No estén tristes por la muerte de Drazen. Era un genio y los genios viven para siempre”.

Mirko Novosel: “Drazen era el mejor. En ataque poseía los fundamentos y el acierto más impresionantes que jamás haya visto. Se trataba de una maquina ofensiva casi perfecta”.

Chuck Daly: “Willis Reed, nuestro general manager, estaba enamorado de su capacidad de tiro, esa fue la razón por la que lo fichamos. No podía creer lo bueno que era su lanzamiento a canasta y la gran capacidad que tenía para anotar bajo presión. Su tiro era el mejor de la NBA, un tiro como el suyo cubre multitud de pecados de un equipo. No había ni hay un tirador como él en nuestra liga”.

Biserka Petrovic: “El baloncesto siempre fue el gran amor de Drazen. Cuando lo vi conquistando todo lo que se proponía y probando a todos y a si mismo que pertenecía a la NBA, le dije que se tranquilizara, que bajara un poco el pistón y que dejara algo para la vida normal. Él me contestó: ‘Entiendo lo que dices, pero es algo más fuerte que yo. Sé que es difícil de aceptar lo que yo siento, a solas en el gimnasio, el sonido del balón entre mis manos…’”.

SINO HUBIESE FALLECIDO, ¿DÓNDE HUBIESE JUGADO? 

Pregunta que podría denominarse del millón y que nadie a ciencia cierta sabría contestar a día de hoy, pero que Zeljko Pavlicevic dio alguna que otra pista en su día de lo que podría haber ocurrido: “Por aquella época acabó cobrando 1,6 millones de dólares y era de suponer que la oferta de renovación por parte de los Nets iba a ser superior a esa cantidad. No obstante, él no estaba muy contento en la NBA porque consideraba que tenía que haber sido elegido para el All-Star del 93 y sobre la oferta de los Nets pensaba que merecía más. Aprovechando esa situación, el dueño de Panathinaikos decidió ofrecer a Drazen todo lo quisiera con tal de traerlo a Grecia. Yo hablé personalmente con Drazen pensando que no iba aceptar, a lo que me contestó que si la oferta del ‘PAO’ era mejor que la de los Nets por qué no iba a firmar por nosotros (por aquella época yo era el entrenador de Panathinaikos)”.

ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES 

Le llamaron Drazen (en croata significabonito, dulce o cariñoso) por expreso deseo de su abuela, pues su padre quería llamarle Robert en honor al presidente Kennedy que era muy popular en Yugoslavia.      

Petrovic era primo segundo de Dejan Bodiroga, a pesar de la nacionalidad croata de Drazen y la serbia de Bodiroga. La abuela de Dejan era hermana del abuelo de Drazen.
En Julio de 1975 y con tan solo diez años, fue con sus padres a Belgrado a visitar a su hermano que estaba concentrado con la selección yugoslava sub-17. De pronto Drazen apareció con un balón en las manos y le dijo a Aleksandar: “Vuelvo en cinco minutos, que he visto una pista donde puedo ir a tirar”.

Su primer punto como profesional llegó el 29 de diciembre de 1979 en la liga yugoslava. Drazen tenía 15 años y anotó ante la oposición de Zizic (2,10 metros) en el partido Sibenka vs OKK Belgrado.

Cuando militaba en la Cibona su entrenador le propuso no jugar ante el modesto Borac-Cacak para descansar ante la sobrecarga de partidos, pero Drazen no estaba de acuerdo ya que promediaba 34,2 puntos por partido y quería ser el mayor anotador de la historia de la antigua Yugoslavia. Así que acordó jugar y en cuanto alcanzase los 33 o 34 puntos sería sustituido para no jugar más… Solo necesitó de 26 minutos para alcanzar los 33 puntos acordados.

Velimir Perasovic relató en una ocasión que hicieron el servicio militar juntos, y que solían entrenar cada vez que tenían un rato libre. Pero lo curioso de todo esto era que Drazen completaba las sesiones de tiro con un chaleco de metal puesto… “Cuando me lo quito es como si volase” decía Drazen.

En la primera jornada de la liga yugoslava de la temporada 1985/86, Cibona se enfrentaba al Olimpija Ljubljana y Drazen anotó 112 puntos con 40/60 en tiros de campo.   

Derrick Coleman, compañero de Drazen en los Nets, quedó estupefacto cuando vio por primera vez a su compañero quedarse después del entrenamiento para tirar, cuando a todos los demás componentes de la plantilla les faltaba tiempo para largarse. Petrovic necesitaba con él dos personas para dichos entrenos individuales: una para pasarle el balón y la otra para permanecer inmóvil para pasar por detrás y simular un bloqueo indirecto.

El mismo Coleman relataba que durante un partido de temporada regular que tenían perdido de largo Drazen le gritó: “Out for three Derrick, out for three”, demostrando que nunca se rendía y que nunca aceptaba una derrota.

Para poder fichar por el Real Madrid hubo que cambiar la normativa de Yugoslavia, que impedía la salida del país de jugadores menores de 28 años.

En la final olímpica de Barcelona’92 no se le ocurrió otra cosa, para motivar a sus compañeros, que hacerles creer que Michael Jordan se estaba mofando de ellos.

Su mejor amigo de la infancia, Neven Spahija, con que mantuvo una grandísima amistad hasta su muerte, fue el encargado de identificar su cadáver junto con Stojan Vrankovic.

Su padre y su hermano encontraron una nota en su piso en la que había anotado los nombres de tres franquicias NBA: Nets, Rockets y Knicks.

A su entierro acudieron más de 50.000 personas, y días más tarde 6.000 acudieron al pabellón de la Cibona donde le dedicaron una ovación que duró veinte minutos.

AGRADECIMIENTO PERSONAL 

Siempre te estaré eternamente agradecido por meterme el gusanillo del basket en las venas, por hacer que viva por y para el baloncesto, por hacerme ver el basket como una forma de vida, por hacerme respirar este maravilloso deporte por cada poro de mi cuerpo, por hacerme comprender la magia que puede transmitir el deporte del balón naranja, por todo ello y más… Gracias Drazen, este que escribe nunca te olvidará y mientras alguien siga manteniendo viva esa llama tu magia nunca se apagará. 

2 comentarios :

  1. El primero en pasarse el balón por debajo de las piernas de la mano A a la B y salir en dirección al lado A después de pasarse el balón por la espalda.

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  2. El primero en pasarse el balón por debajo de las piernas de la mano A a la B y salir en dirección al lado A después de pasarse el balón por la espalda.

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