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La crisis que nos asola afecta a casi todos y los clubes de basket no son una excepción. Hasta diez equipos intentan capear el temporal financiero como pueden, aunque como es lógico algunos llegan a negar la evidencia pero los hechos les delatan. El primero hecho de negación lo encontramos en el Caja Laboral, que tuvo que vender a Oleson al Barça para paliar sus arcas, ¿Alguien cree que de no haber tenido problemas económicos Baskonia se hubiese desprendiendo del escolta de Alaska?.

Otro club que niega lo evidente es el Asefa Estudiantes, que vive en el alambre económico y llegó a ofrecer a Unicaja el traspaso de Vidorreta por 300.000 euros y así llenar sus arcas un tanto precarias. Al igual que tampoco dudo un segundo en intentar traspasar a English al Barça, pero la operación se fue al traste por ser la primera opción azulgrana Oleson.

Luego encontramos los siguientes casos: Joventut y Manresa tienen presupuestos deficitarios, pero se las ingenian para estar al día en cuantos a los pagos. Uxue Bilbao Basket tiene un déficit de tres millones euros, aunque también está al corriente de pagos. El UCAM Murcia solo reconoce deudas en concepto de derechos de imagen, al igual que el Blusens Monbus. El ‘Fuenla’ tuvo algunos retrasos de pago pero anunció un calendario de retribuciones a su plantilla y cumple casi escrupulosamente con dicho calendario. Lagun Aro ha pasado de tener un solo problema la pasada temporada, el financiero, a juntársele este año el deportivo al verse hundido en la clasificación. Y por último está el curioso caso del CB Canarias que cumple con los pagos, pero sobre el que planea la sombra de conversión en SAD al lograr fusionarse con el Tenerife.

Entonces, ¿Quién se salva de la quema?. Los dos grandes ‘monstruos futboleros’, Madrid y Barça, son algunos de ellos por la sencilla razón de tener atrás unos clubes netamente futbolísticos, ya que en más de ocasión sus presidentes han reconocido que las secciones generan perdidas. Luego tenemos tres clubes que están respaldados por entidades bancarias: Unicaja, CAI y Cajasol, con lo cual tiene un buen colchón económico en sus espaldas. Valencia Basket, amparado por la familia Roig, se las ingenia para estar en la línea de los no apuros económicos, y el Gran Canaria con su patrocinador  (Herbalife) y la gestión del Cabildo es otro de los clubes que vive en la zona financiera buena.

El caso más acuciante y preocupante se vive en Valladolid con el Blancos de Rueda, al que las deudas lo están ahogando en un pozo sin salida y que podría llevarle incluso a la desaparición. El primero en tirar de la manta fue Othello Hunter al denunciar que no jugaría más por no cobrar, y después le siguió Renfroe que abandonó el club por las mismas circunstancias con rumbo al Brose Baskets. Tras estas dos noticias, las últimas han sido el embargo de la concesión del pabellón Pisuerga, la negativa del Ayuntamiento a hacerse cargo de la situación y la posible dimisión del actual presidente.

Estamos un país sumido en una profunda crisis financiera e institucional y ello conlleva que los grifos se hayan cerrado para todos. Los clubes están sufriendo en sus carnes que los embalses económicos se hayan quedado secos y ahora se está viendo quien gestionó bien en los tiempos de las vacas gordas y quién no.

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