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Pronunciar el nombre de Walter Szczerbiak es hablar de palabras mayores, es ensalzar a uno de los grandes mitos del baloncesto europeo de todos los tiempos, es recordar a uno de los mejores americanos que han jugado en nuestro continente y más en concreto en España. En los anales de la historia quedarán los 47 puntos que le endosó al Barcelona o el record de anotación en un partido de liga con 65 puntos.

Os dejo la primera parte de la entrevista telefónica y para la cual mi gran amigo Charlie me ayudó en la elaboración de las preguntas y en la recopilación de las fotos…


JyP.-¿Cómo llega Walter Szczerbiak al baloncesto? ¿Por qué el deporte de la canasta y no otro?

Walter.- Llegué al baloncesto a través del seminario donde estaba estudiando para cura. Allí tuve algunos amigos que jugaban al baloncesto y un día me preguntaron si yo jugaba. Como era bastante alto para mi edad y como quería tener amistad con ellos pues contesté que sí, que jugaba, a pesar de que no había jugado mucho. Todo esto ocurrió cuando yo tenía 14 años.
"Me hubiese gustado ver una Supercopa entre el campeón de la NBA y el campeón ABA"
Había un lugar de la cancha donde había memorizado un tiro, desde la esquina a tres o cuatro metros. Y tenía pinta de saber lo que hacía: corriendo, moviéndome y poniéndome en este sitio y casi las metía todas. Como además era grande fui bastante agresivo en el rebote… tenía buenas manos porque practicaba un poco de beisbol, tenis y futbol americano, con lo cual tenía algunas habilidades deportivas buenas, lo que hizo que me fuera fácil adaptarme al baloncesto. También tuve un profesor de historia y algebra que era entrenador de baloncesto que me enseñó mucho, que cogió un interés especial en mí para ayudarme a trabajar los movimientos en el pívot. Fue una persona muy importante en mi carrera.

Un jovencísimo Szczerbiak, portando el dorsal 21 de los Condors

JyP.- De la George Washington University  a los Pittsburgh Condors de la ABA ¿Cómo era la liga del balón tricolor? ¿Qué perdió el baloncesto con su desaparición? 

Walter jugando con los Condors
Walter.- La ABA era una competición que quería competir con la NBA y empezaba a fichar a los jugadores más importantes. Diría que pudieron fichar a la mitad de las grandes estrellas de la década de los años 70. Para mí fue un orgullo estar en un equipo profesional y además tenía la gran satisfacción de poder jugar en mi ciudad de Pittsburgh, donde yo crecí e incluso vivía en casa de mi madre. Mi casa estaba a cinco minutos de la cancha donde jugábamos y a diez minutos caminando de donde entrenábamos.
La liga fue bastante familiar entre los jugadores y todo el mundo quería que tuviese éxito. Este aspecto acercaba a los jugadores a quererse más, aunque tengo que reconocer que había también algunos locos que eran bastantes peligrosos. Uno de esos locos estaba en mi equipo, era un jugador que se llamaba John Brisker. Sobre él había historias de que tenía una pistola.
Cuatro equipos subieron a la NBA en 1976 y creo que los equipos que ganaron el título de la NBA en la década de los 70 quizás estuvieron un poco devaluados, porque equipos como Kentucky que tenían a Artis Gilmore y Dan Issel, o los equipo de Julius Erving y los Nets quizás pudieron dar guerra con los Celtics y los Knicks de la época donde estos ganaron el anillo. Si se hubiese podido tener una Superbowl de baloncesto hubiese sido muy interesante.

JyP.- ¿Hubiesen podido competir contra ellos?

Walter.- Yo creo que el equipo de Kentucky cuando lo entrenó Hubbie Brown podía haber competido con el campeón de la NBA de aquel año, no sé si fue 73 o 74. O Indiana Pacers con Mel Daniels, George McGinnis y Roger Brown tenían un grandísimo equipo. Como dije me hubiese gustado ver una Supercopa con el campeón de la ABA y el campeón de la NBA.

JyP -Tras un año en los Barons llega usted al Madrid de Ferrándiz. La leyenda dice que usted tuvo posteriormente ofertas de la liga profesional americana ¿es cierto o es algo que le gusta escuchar al aficionado madridista? 

"Dick Barnett dijo que no era el jugador que querían para los Knicks"
Walter.- Antes de fichar por el Madrid  tenía una oferta garantizada de los Buffalo Braves de Bob McAdoo. Fui a probar por el Real Madrid, pero estaba pensando en esa oferta y quería asegurar un segundo año y estábamos negociando ese segundo año. Mientras tanto estaba entrenando en St. John´s todos los días, haciendo partidillos con grandes jugadores como  Julius Erving, Rick Barry, Billy Paultz, Mike Riordan, Charlie Yelverton, Brian Winters, y John Shumate. De vez en cuando venía Víctor de la Serna que entonces era el ojeador del Real Madrid, que es Vicente Salaner que escribe para el Mundo, e hizo amistad con Lou Carnesecca entrenador de St. John´s y preguntó por un alero tirador y Lou me recomendó a mí.
Recuerdo que me plantearon la idea de ir allí a jugar un partido amistoso con el Real Madrid contra la Universidad de Indiana, y a pesar de que yo sabía muy poco de España decidí que si me pagaban el viaje podría ser una opción interesante desde el punto de vista de conocer un poco más el mundo, aunque yo tenía mis miras puestas en la oferta de Buffalo.

Walter con la camiseta del Real Madrid

De todas maneras decidí aceptar la invitación y cuando llegué me llevé tan bien con los jugadores del Madrid como Brabender, Luyk, Cabrera… vi la calidad del equipo y me gustó la manera en que jugaban, e incluso ganamos al equipo de Indiana de Bobby Knight. En ese partido tuve una satisfacción plena al ganarle a Bobby Knight, porque siempre jugué mis peores partidos universitarios contra los equipos de Knight cuando entrenaba en Army. Fue una manera de sacarme la espina por mi actuación individual con el añadido de que ganamos… Después de este partido el Madrid decidió ofrecerme cinco años de contrato garantizados, con el plus de tener algunas ventajas fiscales por ser un americano viviendo en el extranjero.

La camiseta con la que Walter
jugó en los Condors
Les remití a que me dejaran estudiar la oferta con mi agente y con ella presionamos a Buffalo para que me dieran ese segundo año de contrato, pero llegó el día en el que el Real Madrid me forzó a tomar una decisión porque, si no, irían a buscar otras opciones. Finalmente como es sabido acepté la oferta del Madrid, pero con una clausula para poder romper el contrato al término de cada una de las temporadas.
Después del primer año ganamos la liga con facilidad quedando incluso varias jornadas pero Ferrándiz quería saber si iba a volver y me dejó marcharse a EEUU para jugar un torneo llamado Pre Rucker Tipoff. Entonces en aquel torneo se interesaron por mí los Knicks, en que llegamos a la final y yo era uno de los máximos reboteadores y anotadores, pero el ojeador de entonces Dick Barnett decía que jugaba muy cerca de la canasta y que no era el jugador que ellos querían.

JyP.- Tuvo que ser un palo enorme… 

Walter.- Me quede muy disgustado porque no sabía que más hacer para quedarme… Me ilusionaba muchísimo jugar en los Knicks porque me había casado y mi mujer es de New York… como no optaron por mí decidí volver al Real Madrid.

"Morse en su última temporada, encestó el 59% de sus tiros de tres... es increíble"
JyP.- ¿Y no volvió a probar?

Walter.- Si, una vez más con los Nets en mi tercer o cuarto año y no estaba en la misma forma, sobretodo mentalmente, y no merecí un puesto entre ellos. Todo ocurrió en un campus de agentes libres, pero solamente fui para ver si podía jugar allí y estaba muy contento en el Real Madrid… insisto, no estaba en muy buena forma a pesar de que en los últimos días ya lo estaba pero los Nets no me tenían como una opción.

JyP.- Bosna Sarajevo y gran Mirza Delibasic, al que usted se enfrentó… ¿Cómo era el gran Mirza Delibasic en la pista?

Walter considera que Mirza
era un jugador de ballet
Walter.- Era un gran maestro, era el jugador más elegante de Europa en aquella época. Mucha gente elogiaba a Pete Maravich en EEUU no solo porque era un gran jugador, sino también por su elegancia y sus recursos técnicos. Creo que al ser delgado y alto, era como un jugador de ballet al manejar el balón, al coordinar sus movimientos. Además recuerdo que tenía un tiro mortífero, así que tenía la posibilidad de jugarla, tirarla, pasarla y lo hacía con una gran visión de baloncesto… En aquellos años fue uno de los mejores jugadores de Europa, gran persona sin duda alguna y debería estar en el Hall Fame, aunque no sé si jugó los suficientes años para estarlo.
Un amigo me dijo que fue la estrella de los Juegos Olímpicos de Moscú, los cuales no vi porque EEUU no participó y no los retransmitieron en EEUU, con lo cual no puedo opinar.

JyP.- Recientemente estamos pudiendo disfrutar a través de Cuadernos de Basket, de sus enfrentamientos con Morse y el Varese italiano en la Copa Europa, ¿Qué recuerdos le traen aquellos enfrentamientos?. Salvando las distancias, ¿fueron sus duelos lo más parecido a los duelos Bird vs Magic?

Szczerbiak vs Aldo Ossola en un
partido de la Copa de Europa
Walter.- Es un orgullo de que nos comparen con ellos dos. Desgraciadamente el baloncesto no tenía el marketing que tiene hoy  en día, si lo hubiese tenido quizás se podría decir esto. Recuerdo que jugando siempre contra Varese iba a ser un partido bastante duro, Meneghin iba a pegar por todos sitios e iba a intentar engañar al árbitro buscando faltas de ataque… era como jugar contra un equipo guerrero. Sabías que el partido iba a ser muy físico.
Sobre Morse, me sacaba 5 o 6 centímetros y esto era un hándicap para mí porque muchas veces no le llegaba al tiro, así que intentaba distraerle, y como no sabías el listón arbitral donde iba a estar no podías jugar muy físico. Morse era uno de los mejores tiradores de todas las épocas, solo hay que ver lo que hizo en la liga italiana en su última temporada en tiros de tres, encestó el 59% de sus tiros, es increíble. Era infalible y lo que tenía que hacer era hacerle trabajar y jugar lo más físico que me permitiera el arbitraje.
Repasando algunos partidos comprobé que Luis Prada fue un jugador que, por ejemplo, en la final de 1978 fue muy importante en ese partido defendiendo a Morse. Era más alto, no tenía que pensar tanto en las ayudas y creo que fue una de nuestras claves para conseguir la Copa de Europa del 78.

JyP.- Otro jugador legendario es Rafa Rullán, jugador adelantado a su época, protagonista de grande duelos frente a Dino Meneghin y que supo reconvertirse en alero en los últimos años de su carrera.

"Creo que los entrenadores con sus rotaciones han quitado un poco de protagonismo... no se si es mejor o peor"
Walter.- A veces no le apreciaba lo suficiente cuando jugaba con él porque Rafa era muy joven y estaba desarrollándose a lo largo de la década de los 70. Tengo que reconocer que fue un jugador que se desarrolló muchísimo, aunque era un poco delgado. Pero sus movimientos y su tiro para un jugador de estas características y para esa altura tenía una gran coordinación, era muy elegante también en su manera de tirar, aprendió a luchar por los rebotes… En sus principios Meneghin era más fuerte que él, pero a lo largo del tiempo Rafa aprendió a jugar contra Dino con bastante éxito.
Además cuando llegué Rafa no era de las primeras opciones en ataque, pero en mi último año en 1980 en la final contra Maccabi en Berlin se pudo comprobar el crecimiento de Rafa como jugador… con el paso del tiempo fue cuando aprecie realmente su valor. Incluso en el baloncesto de hoy en día podría jugar de 4.

JyP.- Del Madrid al Tropic de Udine y vuelta a España con el Cafisa Canarias de Carmelo Cabrera, Prada y Meister en el primer año de la ACB ¿notó usted muchos cambios en la competición?¿Cómo se adaptó a jugar en un equipo que no aspiraba al título?

Walter en su periplo en la A-2 de la liga italiana... El número 10.
  
Walter.- Había jugado dos años en Italia en A-2 y me acostumbré a no jugar por títulos aunque quisimos ascender. Tuve una lesión bastante importante estando en el hospital un mes. Fue tan grave que me retiré después de aquel año. A raíz de estar un año parado y estando a punto de trabajar como accionista es cuando Pepe Cabrera gerente del Canarias vino a verme y estaba jugando en una liguilla local entre jugadores no profesionales. Él quería ver a  Randy Meister y yo invité a Randy para que jugara en mi equipo, y al verme jugar Pepe me propuso dos años de contrato para jugar con Canarias y también se lo ofreció a Randy, para que nos uniéramos junto con Carmelo Cabrera y Prada…  

Esa idea me ilusionaba mucho, y mucho más cuando Wayne Brabender estaba pensando en unirse a nosotros, pero finalmente Wayne fichó por el Caja Madrid. La acb fue más competida por permitir dos extranjeros y las normas de los dos grupos y dos fases se hacía raro.
La idea de volver a jugar era interesantísima para mí, porque mis sensaciones en esta liguilla eran muy buenas y estaba jugando bien. Me había recuperado de la lesión que tuve y decidí aplazar mi ingreso a la vida normal dos años más. Pero finalmente solo me quede un año porque  la directiva pensaba que mi aportación no era buena para seguir en el equipo y ellos no querían pagarme el resto de mi contrato sino hubiese rescindido el segundo año, así que decidí no pelearme y retirarme.

JyP.- En aquella temporada 83/84 el Madrid y el Cafisa Canarias estaban en diferentes grupos (par e impar) y no llegaron a enfrentarse ¿le hubiera gustado volver a jugar en el Pabellón de la Ciudad Deportiva?

Su segunda andadura en nuestro país fue de la mano del Cafisa Canarias

Walter.- Si señor me hubiese encantado.  

JyP.- Pero en el pabellón de la ciudad deportiva por lo que he podido indagar no se llegó a jugar aquel partido.

Walter.- Cierto. No llegue a jugar un partido en el Pabellon pero podia jugar un partido All Star en Alcalá de Henares (la cancha de Cajamadrid), donde jugaba la selección española contra una selección de extranjeros (entrenada por Lolo Sainz), que me invito’ a jugar con ellos. Pensaba que iba a ser un homenaje de despedida (porque Alcala de Henares esta en las afueras de Madrid) pero  el publico madrileno del Real Madrid no acudio’. Fue un poco amargo ya que no pude despedirme de mis aficionados en Madrid.

JyP.- La liga estaba plagada entonces por jugadores americanos  que subían las audiencias y llenaban pabellones: Kevin Magee, Essie Hollis, Wayne Robinson, Nate Davis, David Russell, etc ¿Se ha vuelto el baloncesto más conservador? 
En su única temporada en Cafisa
Walter.-  En aquella época los extranjeros tenían mucho más protagonismo. Con anterioridad solo se permitía un extranjero por equipo, pero al pasar a ser ACB se permitieron dos por equipo.
Creo que los entrenadores con sus rotaciones y cambios han quitado un poco ese protagonismo de los americanos, y no sé si es mejor o peor. Quizás es menos espectacular porque los números que tienen las estrellas no son tan espectaculares como los que tenían durante aquella época.
Si a un gran jugador le das más responsabilidades, el gran jugador reaccionará y se convertirá en más aún super-estrella. Pero la filosofía del baloncesto hoy en día es el equipo, por ejemplo veo que un jugador que ha metido tres o cuatro tiros seguidos al ser el tiempo de la rotación el jugador va al banquillo y durante mi época ese aspecto era impensable. Recuerdo que Ferrándiz o cualquier entrenador de aquel tiempo mantenían al jugador en pista hasta que estaba agotado o fallaba.
Hoy en día los entrenadores quieren intensidad defensiva y no les importa que los jugadores tengan faltas, y durante mi época era muy importante no cometer faltas. Por ello no podías defender con tanta intensidad porque te arriesgabas a estar en el banquillo.
Además en la NBA el número de equipos ha subido, en aquel tiempo eran 22 o 23, y la calidad del extranjero que venía a Europa era mejor, porque muchos de estos jugadores hoy en día hubiesen estado en la NBA al haber tal expansión de equipos.

JyP.- Al finalizar aquella temporada 83/84 usted dejó el baloncesto como jugador aunque siguió ligado a él y a nuestra liga como representante de la ACB en la NBA. Dice Joaquín Sabina, cantautor español, que” al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver” ¿Por eso no ha vuelto usted al Real Madrid?

Walter.- Es que empecé a trabajar en la ACB y estaba muy cómodo trabajando con ellos y teniendo en cuenta que vivo en EEUU hubiese sido muy difícil trabajar en el Real Madrid.
Llevo al Madrid en mi corazón y durante mis años trabajando para la ACB tuve que mantener mi neutralidad porque no quería perjudicar a ningún equipo. 

JyP.- De los equipos que formaron la primera liga ACB Real Madrid y Barcelona sobreviven gracias al presupuesto del equipo de futbol; CAI ha estado desaparecido durante muchos años, Estudiantes y  Joventut pasan por dificultades económicas, tan sólo el Baskonia parece dominar la situación, el resto de clubes han desaparecido o descendido. ¿Es nuestra liga un gigante con pies de barro?, ¿La solución a todo esto es crear una liga cerrada o sería muy injusto para aquellos clubes que se quedarán fuera?

El Real Madrid campeón de Europa de 1978, del que por supuesto formaba parte Szczerbiak
Walter.- Bueno a mí esta situación económica me costó mi puesto porque la ACB no podía renovarme mi contrato puesto que tenían que hacer algunos recortes. ¡Es una buena pregunta sobre la liga!. La liga pasó a ser un gigante gracias a la visión de la ACB y la aportación de los sponsors, dueños, el gobierno y público.
Si tienes una liga cerrada cada uno puede hacer su presupuesto y pueden crecer a largo plazo, como hacen los equipos aquí en la NBA. Si los equipos de la NBA tuvieran ascensos y descensos, los equipos no podrían crecer. El ejemplo son los Thunder, que hubiesen estado en la segunda división o Leb.
En ese sentido creo que una liga cerrada es interesante porque los equipos pueden fichar a jugadores jóvenes, hacerlos crecer como por ejemplo el Joventut. Y esos jugadores podrían quedarse en sus equipos y hacer una liga mucho más competitiva. Pero por otra parte también entiendo la mentalidad en el fútbol en Europa con descensos y dos ascensos. Y como he conocido a equipos que han tenido la alegría de subir también puedo entender ese aspecto… por lo tanto es un debate que siempre va a estar ahí y no sabría a que lado inclinarme al 100%.

JyP.- Digamos que las dos posturas son comprensibles.

Walter.- Las dos posturas son entendibles. Una justificación es que se juega hasta la última jornada con intereses de por medio, ascenso y descenso. Como decía es un gran debate, pero entiendo que los directivos que están en la ACB no pueden hacer las cosas a largo plazo con jugadores jóvenes porque tienen miedo del descenso.

Exaltar que he tenido el gran privilegio de dialogar con un autentico caballero en todos los sentidos. Y agradecerle a Walter el trato tan exquisito con este servidor, así como la paciencia y la predisposición mostradas.
Y a los lectores emplazaros a la segunda parte de esta entrevista...

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