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El baloncesto europeo tal como lo conocemos parece que está a punto de morir. El causante de este mal que azotará a Europa en los próximos años es el nuevo contrato televisivo que la NBA ha firmado y que ha hecho que las franquicias tengan una capacidad económica infinitamente superior a la que estamos acostumbrados.

Para muestra un botón. En las primeras 96 horas de agencia libre, los equipos de la NBA han comprometido la cifra récord de 3.000 millones de dólares, es decir, una media de 9.000 dólares por segundo durante cuatro días, ahí es nada. Como consecuencia, fichajes de medio pelo: Fournier firma 17 millones anuales, Jon Leuer cuatro con los Pistons a cambio de 42 millones, Biyombo a Orlando cuatro temporadas por 72 millones, etc etc etc. Con estas perspectivas solo era cuestión de horas que la NBA pusiese sus miras en el baloncesto continental y más en concreto en la Liga Endesa.

El lunes saltaba la sorpresa en el Real Madrid al conocerse el fichaje de Sergio Rodríguez por los Sixers a cambio de 8 millones de dólares por una temporada. Cifra que le permite tranquilamente afrontar su clausula de salida (oscila entre 2,5 y 3 millones de euros) y cobrar en un solo año lo que ingresaría por las dos temporadas que le restaban con el Madrid.

Económicamente la operación es redonda para el Chacho. Y más aún teniendo en cuenta que va a una franquicia en la que presumiblemente dispondrá de muchos minutos y así aspirar la próxima temporada a un contrato aún mejor. Aunque no siempre dos y dos son cuatro, y los cuentos de lechera son solo eso, cuentos. Siempre le quedaría Europa si la nueva aventura americana no saliese como esperaba.

En el sentir del madridismo ha quedado ese regusto a amargo y, en cierta manera, de engaño porque el propio jugador había hecho este canto al sol el pasado viernes: “Me quedan dos años de contrato y no me planteo irme a la NBA porque tanto deportiva como personalmente estoy muy bien. Todos los años hay rumores”.

El palo evidentemente es duro, ya que un jugador de sus características es irremplazable, y más aún, previendo el éxodo de jugadores de calidad que de aquí a los próximos días dejarán Europa con destino a USA. El Chacho era uno de los baluartes del ‘Lasosystem’, de los que exaltaban la filosofía de Laso a su quinta esencia, un bastión en toda regla del estilo que tanto nos ha hecho disfrutar estos años, y que tantos títulos le ha dado al Madrid. Sus minutos de calidad en los segundos y últimos cuartos se echaran mucho de menos en los partidos de envergadura, es decir, Euroliga.

Solo queda agradecerle los servicios prestados sin ningún tipo de rencor y pensar como sustituirlo. A fin de cuentas son profesionales y deben pensar en lo mejor económicamente para su futuro. Para que engañarnos, el romanticismo en los tiempos corren ha dejado de existir, mención aparte para Llull y su muestra de madridismo que no debe compararse con el Chacho.

La próxima temporada el Real Madrid dispondrá de nuevo de
una gran pareja de bases y que físicamente tendrán una

difícil respuesta

No hay mal que por bien no venga, y el más beneficiado de la salida de Rodríguez es Luka Doncic, estoy convencido de ello. El Madrid no debería buscar un recambio en el mercado y tirar del joven esloveno como segundo base. De hecho, el retorno de Draper después de dos temporadas parece más que factible si nos atenemos a lo publicado por casi toda la prensa especializada.

Permitiéndole su polivalencia actuar de base, escolta o alero, Doncic jugará donde más a gusto de siente y en donde casi siempre se ha desenvuelto, de playmaker. La dirección deportiva tenía planeado que la próxima temporada actuase de 2-3 porque los ‘Sergios’ le cortaban el paso, pero las exigencias del guión han cambiando radicalmente, y el joven más prometedor de Europa dispondrá de muchos minutos para sacar a relucir todo su talento.   

El Madrid hace bien planteándose el fichaje del conocido Draper, un jugador muy querido por el madridismo y que ofreció un rendimiento más que notable en el rol que Laso le dio durante su estancia en el equipo. Y ahora no debería cambiar un ápice ese rol. Dontaye vendría como tercer base, como pieza defensiva para subir la capacidad defensiva del equipo, y dejar la magia para Llull y Doncic. Por si fallase, el club tiene en su agenda como opción 'B' a Markovic del Unicaja. Un jugador de características similares de Draper. Toda una declaración de intenciones de lo que el club pretende hacer con Doncic.

Habrá quien piense que ‘Lukita’ está algo verde y que se debería fichar a Heurtel o Granger, que en las últimas horas han sido ofrecidos. Pero no necesariamente hace falta sustituir a Rodríguez con un jugador similar, y pongo un ejemplo. Cuando Mirotic emigró a la NBA, desde muchos sectores del madridismo se demandaba un jugador de campanillas, un jugador que sustituye a lo casi irremplazable, y el club apostó (a contracorriente) por el Chapu Nocioni. Todos conocemos el resultado. Laso y su cuerpo técnico hicieron la reestructuración pertinente del juego interior, se buscó otro tipo de pieza que encajase en el engranaje y funcionó.

De ahí que el apostar por Doncic sea lo más acertado. ¿Para qué cortarle la progresión al chaval? ¿Para qué gastar el dinero de la ficha y de la clausula del Chacho en otro base teniendo en casa el talento que tienes? Es mejor invertir ese dinero en Raldolph y Draper, por poner meros ejemplos de lo que está sonando, y que sin duda alguna darían más equilibrio a la plantilla que un base anotador.

Por último, para los que tengan dudas sobre Doncic, señalar que Luka es diferencial con el balón en sus manos, creando, y en la filosofía de Laso todos sabemos que el balón y el protagonismo lo tienen los bases. 

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