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Por dos palabras muy sencillas: Michael Jordan. Pero no es un post dedicado a Jordan sino a los Bulls, unos Chicago Bulls que hasta la llegada del mito eran un equipo perdedor, más bien el peor equipo de liga. Un equipo que  no gozaba del glamour de los Lakers o Celtics y que tendría que ir paso a paso hasta llegar a la cumbre. Siete largos y tortuosos años, en los que los Bulls fueron creciendo temporada tras temporada, para llegar a la cima y hacerse con la bandera de campeón. 

La principal virtud de ese equipo era el afán de superación y la sed de victoria que transmitía Michael Jordan al equipo. Esos Bulls a los que tanto se encumbraron y que a casi todos nos maravillaron hay que recordar que se encontraron una gran piedra en su camino llamada Detroit Pistons, los cuales les hicieron morder el polvo en tres ocasiones antes de pisar su primera final de la NBA. De ahí otra virtud por la que soy de los Bulls, el amor propio. De un equipo que no se rindió nunca, que entrenó y se supero aún más si cabe para triunfar. Y todo gracias a los Bad Boys.

Esos enfrentamientos con los Pistons de Chuck Daly, hicieron que la plantilla de los Bulls adquiriera otra virtud no mencionada por muchos, pero que casi podría ser una de las principales virtudes a la hora de practicar este juego... ¡Fortaleza Mental!. Una fortaleza mental, que los Bulls no tenían y que gracias a los Rodman, Laimbeer, Thomas, Aguirre... adquirirían, puesto que esos Pistons eran todo unos maestros en el arte del “otro baloncesto”.

Superada esa gran prueba de fuego y adquiridas esas virtudes que les faltaban, se plantaron en su primera final y nada más y nada menos que contra el que hasta el momento era considerado el mejor jugador junto con Bird, Magic Johnson. Pero ya era el momento de que todos los equipos entregaran el testigo a la dinastía de los Bulls, unos Bulls que conseguirían tres títulos consecutivos. Hazaña que no había sido conseguida antes ni por los Lakers de Magic, ni por los Celtics de Bird, ni tampoco por los Pistons de Thomas.


¿Por qué soy de los Bulls? Simplemente ya eran irrepetibles y únicos por el "three-peat", aunaban defensa, capacidad ofensiva sin precedentes, fortaleza mental... un entrenador, Phil Jackson, que se había convertido en el psicólogo que hacía funcionar todo el engranaje y porque tenían a la mejor pareja de la liga Jordan & Pippen. Reitero, ¿por qué soy de los Bulls? Porque dos años más tarde, el mejor que ha existido y existirá sobre una cancha de basket, Michael Jordan, decidió dejar a un lado sus aventuras con el Béisbol y se impuso un nuevo reto... ¡Devolver de nuevo a sus Bulls a la cúspide!.

Como ocurrió en antaño la tarea no iba a ser fácil, puesto que el equipo que él dejo y el que se encontró distaban mucho el uno del otro. Sólo quedaba en plantilla Scottie Pippen y los nuevos nunca habían, ni tan siquiera, saboreado el éxito. En esta ocasión los Bulls se mostraron como un equipo mortal y su máxima estrella más aún, pues fueron devueltos al planeta tierra de la mano de unos emergentes Orlando Magic, que los eliminaron en las semifinales de conferencia por un 4-2. Y es ahí, gracias de nuevo a otro equipo -Orlando Magic-, como antes fueron los Pistons, donde los Bulls encontraron su nuevo reto y  se “picaron” para llegar de nuevo al pináculo. El mismo día en que fueron eliminados, Michael Jordan juró en los vestuarios que estaría en forma para la próxima temporada y que sus Bulls recuperarían lo que era suyo por méritos propios... ¡El campeonato!


Cuándo empezó la siguiente temporada los Bulls mostraron un sed de victorias sin precedentes, que les condujo a unos limites de superación en cada partido y cada entrenamiento que rallaban lo enfermizo. Por no hablar del orgullo del campeón herido, para demostrar que las criticas vertidas eran equivocadas. Aunaban una defensa casi perfecta que se apoyaba en el trío formado por Rodman-Pippen-Jordan, la aportación desde el banquillo del mejor sexto hombre de la liga llamado Kukoc, la filosofía Zen de Phil Jackson... Que desembocó en un juego espectacular hasta conseguir la marca histórica, ¡72 victorias y 10 derrotas!. ¿Que equipo puede presumir de ello?. El anillo conseguido en esa temporada fue el colofón a una temporada sensacional, en la cual un jugador con 32 años, Michael Jordan, demostró de nuevo a sus detractores que estaban equivocados y que era capaz con esa edad y con casi dos años de retiro, de conducir de nuevo a su equipo hacia el anillo.

Sin lugar a dudas, la plantilla de los Chicago Bulls 1995/96 ha pasado a los anales de la historia

Pero los Bulls, no tuvieron bastante con su cuarto anillo (¿cuántos equipos no se hubieran conformado con ello?), sino que consiguieron otro "three-peat", para pasar a ser un equipo de leyenda... ¿cuántos equipos han sido capaces de conseguir dos three-peat?, porque como ha quedado demostrado no es tan fácil ni tan siquiera obtener un three-peat, más aún dos. Hay que estar hecho de una pasta muy especial para conseguirlo. Nunca se sabrá con exactitud, pero quiero apostar que si Jordan no se hubiese tomado un Kit Kat durante año y medio, los títulos obtenidos hubieran sido ocho de forma consecutiva y entonces no hubiese habido discusión posible... ¡Los Bulls de los 90 habrían sido el mejor equipo de todos los tiempos!

Esos seis anillos, Michael Jordan, Scottie Pippen, Phil Jackson, Dennis Rodman, 'The Last Shot' y las virtudes enunciadas en este post, son las que me hicieron ser los Bulls. A día de hoy no he visto a ningún equipo que reúna todas esas virtudes y que practicara ese baloncesto tan espectacular. Amén de que nunca habrá o existirá un jugador sobre una cancha de baloncesto igual o parecido a Michael Jordan... ¡ojalá me equivoque y mis ojos puedan llegar a verlo!


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