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Ismael Santos, referente del baloncesto de los 90 y del madridismo, ha concedido una entrevista a ‘El País’ en la que, como es habitual, no ha eludido ninguna pregunta y ha llamado a las cosas por su nombre, demostrando que también se puede ser un referente desde otros ámbitos una vez que se deja la práctica profesional del baloncesto…

Reconversión de anotador a excelso defensor.-“En mi etapa cadete, juvenil y júnior era un anotador, pero llegué al primer equipo y me encontré con muchas vacas sagradas. Allí, aunque son compañeros, te estás jugando la comida... O me adaptaba o no me iban a dejar competir. Quería jugar en el Madrid y triunfar en el equipo de mi vida así que me adapté. Y exageré mucho. Llegué al extremo y me hice el mejor defensor. Renunciando a tirar tienes contentas a las estrellas y eso es equilibrio en un equipo. Para Obradovic el baloncesto era ajedrez y era un genio de utilizarnos como piezas y en mí vio una pieza esencial. Me convertí en un especialista. Zeljko vio que tenía un tío que a los jugadores rivales que metían 25 o 30 puntos los dejaba en 5 o 6 así que era ir ganando 20-0. Siempre me lo reconoció. Me estanqué pero fue el precio que tuve que pagar. No me arrepiento, solo me fastidia que con lo que di no ganáramos más títulos”.

Primer equipo del Real Madrid.-“Con 16 años llegué a un vestuario en el que estaban Fernando Martín, Petrovic, Llorente, Romay, Biriukov…, gente acostumbrada a vivir en una presión constante, en la exigencia de ganar cada día. Me desenamoró el resultadismo. La exigencia y la competitividad son necesarias para crecer pero no es una manera sana de vivir permanentemente. En el deporte profesional simplemente vales lo que ganas. Si metes el tiro que gana el partido, eres un héroe; si lo fallas eres un cagón. Todo se juzga en función del resultado final y eso es injusto y pobre...

Aspecto psicológico.- …Solo conozco a un entrenador, Phil Jackson, que profundizó en la inteligencia espiritual dentro del deporte profesional. Aquellos Bulls tenían al mejor jugador de la historia, Michael Jordan, pero también tenían una mística especial. No hay psicólogos que cultiven esas parcelas. Hay muchas salidas de tono y poca reflexión. Es una incongruencia que gente que gana tanto dinero y a la que se le exige tanto tenga tantas carencias.

Liderazgo.- “El líder más grande que me he encontrado fue Fernando Martín, a años luz de los demás. Después, al final de mi carrera también me impresionó Riccardo Pittis en Treviso por su dominio técnico y por su mala uva y espíritu ganador que heredó de Dino Meneghin y Mike D’Antoni. Pero Fernando era un fuera de serie, con una energía especial que arrastraba a los demás por su personalidad, implicación y ejemplo. Sin hablar transformaba su entorno.

Salida del Madrid.- “Fue por un tema personal, no deportivo. Eso me partió por la mitad y me terminó de desencantar. Soy un romántico y el baloncesto me fue desenamorando poco a poco. Fue un trauma, jugué en otros equipos, pero no era lo mismo que jugar para el equipo de tu vida. Crecí viendo a Corbalán contra Solozábal, a Epi contra Itu, a Martín contra Norris, creía en lo que encarnaba cada jugador y en transmitir esos valores que heredé… Lo viví como una tragedia pero al final fue un regalo.

Seguimiento del baloncesto actual.- “No comparto el sistema, por eso estoy fuera. No me identifico con ello y lo lógico es que esté fuera, por coherencia. Soy un inadaptado”.

Retirada profesional.- “Se siente mucho miedo. Se debería profundizar en dotar al deportista de una estructura interior que no te lleve a la depresión cuando eso se acaba. Muchas veces son juguetes que se tiran cuando se les terminan las pilas. El deporte profesional es una trituradora. Le falta el componente humano. Esas carencias no se cubren con dinero y los grandes clubes deberían preocuparse por eso; no como ayuda a unos pobrecitos sino para canalizar esa riqueza… A lo mejor no tienen la formación para ser director general de una gran empresa, pero quién puede discutir a Pau Gasol o Rafa Nadal hablando de liderazgo, superación y sacrificio”.

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