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En el día de ayer, Isma Santos pasó por los micrófonos del programa ‘Hoy por Hoy’ de la Cadena Ser con motivo de la publicación de su segundo libro junto al filósofo Francesc Torralba, ‘Inteligencia espiritual y deporte’, del que os recomiendo su lectura, así como del primero. Son libros para tener muy mano en vuestras estanterías.

“Nunca jugué por dinero, porque era muy idealista y romántico. En lo que se estaba convirtiendo el deporte que tanto amé, hizo que me alejará de mi pasión y desenamorara de él. Tenía claro que no quería seguir en el baloncesto y descubrir otras facetas mías, descubrir quién era” relataba cuando fue preguntado por su etapa como jugador de baloncesto.

Sobre la transformación a nivel personal de un individuo explicaba que casi siempre viene dada por un hecho puntual o un trauma, que su caso explicó de la siguiente manera: “El trauma fue que me echaran del equipo de mi vida de una manera no muy amistosa, por un motivo personal y no deportivo, siendo capitán del equipo y teniendo años de contrato. Para alguien que sueña con jugar en Real Madrid desde niño para transmitir unos ciertos valores a la gente, es un trauma”.

En torno a que muchos deportistas profesionales no saben vivir otra vida, no saben reinventarse después de la fama, y sufren el síndrome del juguete roto comentó con todo lujo de detalles: “Es cruel y duro, es difícil de afrontar. Hay otros deportistas, grandes ejemplos en lo que han hecho, con una trayectoria extraordinaria, y que llegan a un momento de su vida en el que sienten vértigo, no saben ir más allá de ese vértigo y el miedo les atenaza y les bloquea. Pero no creo que solo deba de echarse la culpa a ellos, pienso más bien que es el sistema deportivo el que falla. El sistema deportivo debería estar más direccionado no a la búsqueda del resultado y a exprimir para que de lo mejor, sino que debería de estar enfocado desde su etapa de formación, luego en la etapa en la que está en la élite, y luego en la etapa de su despedida, en saber sacarle provecho a esa fuente de riqueza que tiene un deportista después de todo lo que ha vivido para luego poder utilizarla y ponerla al servicio de la sociedad y creo que eso es una carencia y una laguna que existe”.

También charló sobre el sistema del deporte y que genera grandes beneficios a muchos sectores y  como consecuencia de ello el propio deportista  está sometido a una fuerte presión: “La esencia del deporte se ha olvidado. El deporte es una actividad holística, que altera, que desarrolla y que activa todas las dimensiones de la persona. Sin embargo, en lo que se ha convertido es un negocio en el que hay mucho dinero y mucha gente que come de ese negocio… Que se haya creado negocio tampoco creo que sea incompatible con que se hagan las cosas bien, lo que ocurre que se ha olvidado una parte por completo y ese es el problema. Veo lógico que el deporte mueva mucho dinero, pero de ahí a que la gente vaya a ver deporte como un desahogo a sus frustraciones y que los deportistas se tomen el hacer deporte como un medio para ser famosos y ganar dinero en lugar de tomarlo como una herramienta para crecer a nivel personal… Ahí es donde radica el gran error”.

Isma Santos, al que he tenido la suerte de entrevistar en un par de ocasiones, es una persona honesta, sincera, cercana y con unos pensamientos poco comunes sobre la vida que muchos deberíamos aplicar en nuestro día a día para ser mejores personas, de ahí a que os invite a escuchar íntegramente su entrevista.

3 comentarios :

  1. La verdad que en esos tiempos estaba mas metido en lo que hacía mi equipo cada temporada que en los entresijos internos y nunca supe porque se marchó al Benetton, aunque me dolió de verdad porque era uno de eso jugadores fetiche como Pep Cargol en su tiempo. Asi que me he quedado con la duda del porqué se tuvo que ir... gran artículo, aunque sea recogido de una entrevista radiofónica.

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    1. Ismael Santos fue pareja de Blanca Ares, actual esposa de Sergio Scariolo, que llegó al Real Madrid el mismo año que salió el gallego camino de Benetton. Que cada uno saque conclusiones.

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