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Llegan los mejores cuatro días de la temporada, con permiso de la Final Four o de algún otro gusto, en los que la emoción, la adrenalina y el espectáculo están servidos a raudales. Un torneo en el que no existe un mañana para rectificar, en el que solo existe hoy para darlo todo y más si no quieres verte apeado de la competición. Una competición en la que de poco sirven los pronósticos, aunque desgraciadamente en los últimos años se han cumplido bastante, o lo que hayas conseguido antes. Solo sirve estar al 200% en los tres días que te toca jugar y que tus jugadores estrellas tengan esos días la inspiración necesaria para llevarte a la gloria.

Fuera del parquet pero muy cerquita y alentando a sus respectivos equipos están las aficiones, esas que se dejan el aliento, la voz, la garganta y hasta el alma en pos de que su equipo anote cada canasta, apriete en cada defensa y exprima al máximo sus opciones que le lleven a la gloria. Esas personas que le dan colorido a la Copa, que nadie dude que son parte principal de este espectáculo envidiado y admirado por otros países, que demuestran que el basket es una pasión, un desenfreno, un forma de vida, un amor platónico, una llama que jamás se apagará a pesar de que entre bastidores nuestro baloncesto ande un tanto revuelto. Unos amantes del basket que sueñan todo el año con esta Copa, y han ahorrado cada céntimo que tienen con tal de estar al lado de sus jugadores, con tal de vivir el sueño copero, con tal de vivir esa experiencia que han oído en bocas en otros y que quieren sentir en sus propias carnes… Unos aficionados que tras la batalla demuestran que solo existe la palabra baloncesto y muestran un hermanamiento poco común en otros deportes, que a la vez hace más grande aún a la Copa, porque precisamente se trata de eso, de conquistar con ese ejemplo de ‘fair play’ a nuevos adeptos, de hacerles ver que el basket es una pasión, enfermiza pero sana, y que dicha pasión es uno de los aspectos más maravillosos de la vida.

Y por último están los ‘gladiadores’, aquellos que se baten el cobre en la arena, los que quieren ser protagonistas por unos días, los que sueñan con ser elegidos por los Dioses del Olimpo Baloncestístico para ocupar un sillón en la morada de las divinidades y así ser recordados para la eternidad… Ser recordados como los Campeones de Copa!!!

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