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Hoy en día es habitual ver a un jugador de 2,07 o incluso más moverse con soltura y agilidad sobre la cancha, pero en la época de Toni Kukoc era algo inaudito o inusual, pues con esa envergadura lo que se estilaba era que se jugara de ala-pívot no tirador o incluso de pívot. Kukoc reinventó el concepto de alero alto y de paso abrió los ojos al mundo para demostrar que la polivalencia en el basket era el futuro.

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